Cuando caigas en un hueco, cuando te subas al metro, cuando salgas a pasear, pregúntate: ¿Qué &%$# es lo que pasa con mi país? Es necesario que te hagas esa pregunta para que, al final de tu reflexión, encuentres la respuesta a la que espero que llegues solito y sin la ayuda de mis irónicas palabras.
Cuando vives en Venezuela, es inevitable preguntarse cosas tan obvias como: ¿a quién o a qué defiende el ministro de Defensa? ¿Para qué existe un Ministerio para la Salud con un nombre tan largo pero con alcance tan corto? ¿Quién es el culpable de tantos muertos? ¡¿Acaso el imperio?!
Sí, es verdad, “debemos mirar al pasado”. Pero diez años de gobierno es una buena parte del ayer. Lo que deben preguntarse los que siguen al proceso es: ¿Cuántos años faltan para ver un rayito de luz? Porque es evidente que nada, o poco, hemos progresado. Si existen avances de salud o educación, no debemos alegrarnos tanto ¡Después de todo es su trabajo!
La verdad es que nos acostumbramos a la mediocridad e incompetencia de nuestros dirigentes. En realidad, nos acostumbramos a sobrevivir y no a vivir mejor.